Vuela

Motivación profética, dicen lo expertos.

Funciona tanto para bien como para mal.

Para bien cuando le dices a tu hijo lo bien que ha doblado su ropa (aunque ha hecho un gurruño, pero sabes que si sigue con el habito al final lo conseguirá.)

Para mal cuando le dices a ese mismo hijo “cuidado con la leche que al final la tiras” Segundos antes de que derrame el tazón de leche.

De eso va este cuento. De motivación profética. Un arma muy poderosa.

El protagonista de nuestro cuento no vuela por que todo el mundo le decía que eso no era posible. Cuando realmente había nacido para volar.

El riesgo de morir en la pavada general es muy grande.